Sexo
Necesito sexo.
Veo acertado empezar el blog con el descarnado grito de mi alma clamando con la más elevada máxima del ser humano.
Y es que uno tiene ganas de vivir, y vivir incluye el sexo. Supongo que estas ganas se deberán a la juventud divino tesoro. Me pregunto si cuando me vaya haciendo viejo y el pequeño Nachete se ponga en formación con menos rectitud esta forma de vivir traspasará su fuerza a otro campo. Es decir, me pregunto si con ochenta años me dedicaré con furia eréctil a las maravillas del punto de cruz o en cambio me contentaré con observar atentamente las baldosas de delante de mi banco con la mente en blanco y echando un sueñecito cinco minutos de cada diez. Sé que la juventud es una actitud de vida. ¿Garantizará este conocimiento la juventud eterna vitalicia? Mi plan de vida era dedicar mis primeros tiempos a la fornicación más salvaje y la composición de infinitos solos de guitarra pero mis mayores (y no tan mayores) insisten en que el mundo me aplastará y moldeará, y que no seré libre en absoluto de dedicarme a lo que quiera. Es que los tiempos están muy mal.
Si el mundo no me deja llevar a cabo mi plan de vida me retiraré a la cueva de la montaña a esperar la llegada del mediodía con mi águila, acumulando conocimiento y enriqueciéndo mi crítica más hiriente a costa de mis amistades y mi cordura.
Eso sí, me llevaré alcohol en abundancia y revistas guarras. No quiero cometer los mismos errores que Zaratustra.