Ayer iba en bici por la ciudad con la consiguiente amenaza para la humanidad y se me ocurrió una gran teoría, o invento, o como se quiera llamar. Primero la explico y luego hablo de los fallos...

Pensé en la posibilidad de una máquina conectada al cerebro que le proporcionara imágenes, sonidos y sensaciones en general. De tal manera que estando uno tumbado y conectado a la máquina podría vivir una vida totalmente ficticia controlada por un ordenador y, claro, por la propia voluntad. Divagué acerca de los efectos psicológicos que podría tener en alguien el empezar a vivir en esta vida virtual, cómo alguien quedaría enganchado si su propia vida no tiene mucho sentido y la virtual la supera.

Después pensé que se podría someter a esta máquina a personas desde su nacimiento, y los efectos que se producirían al desconectarlas a una edad ya algo avanzada.

Y por fin me di cuenta del descarado plagio de Matrix que estaba llevando a cabo.